Camino al Oscar: Mucho chiste, DiCaprio y más

Una vez más el Camino llega a su fin, otro año recorrido y este fue lleno de alegría y controversia por un comentario bien hecho pero mal enfocado. Sueños se cumplieron, otros se rompieron y nos queda más que esperar 10 meses para volver a pasar por este empedrado camino.

La noche de ayer se vio rodeada de la gran controversia del infame “Oscar So White” iniciado hilarantemente por Spike Lee semanas después de haber recibido su Oscar honorario por su atropellada carrera. El director de “He Got Game” se quejó de que por segundo año consecutivo todos los nominados en las categorías a Mejor actor y actriz eran blancos, Lee no hizo un reclamo de que la Academia no nominara a más asiáticos, Latinos, gays, mujeres de más de 50 años o algo por el estilo, no, lo que Spike Lee dijo fue que no había negros. un grito bastante hipócrita que algunos locos han querido endulzar agregando palabras políticamente correctas que el señor jamás pronunció.

Gracias a la maravilla de las redes sociales, que al mismo tiempo dan voz a quienes no tiene criterio suficiente como para hablar de estos temas, el hashtag #Oscarsowhite se popularizó al punto en que, cual bully de patio escolar, esta gente presionó a la presidenta de la Academia a hacer cambios irrelevantes en sus políticas y a que invariablemente el próximo año cuatro actores negros tengan el agrado de poner “nominado al Oscar” en películas tan comunes como “Barbershop 4” o “Madea 25” quitando cualquier importancia a la lucha que grandes actores como Sidney Poitier, Morgan Freeman y Denzel Washington hicieron por décadas y todo esto se vio reflejado por 4 horas en las que tanto la Academia como el anfitrión Chris Rock no dejaron de recordarnos que “malditos ustedes por ser blancos y no ceder su merecido lugar a un hermano”

Dejemos de lado que Latinoamérica haya tenido una fantástica representación este año con producciones chilenas, colombianas, brasileñas en premios que a pesar de no ser populares si hablan del gran trabajo cinematográfico que se hace en esos países o que dos mexicanos (ignorados en su país natal) hayan impuesto récords en dos grandes categorías. También ignoremos que este fue el año en que las mujeres dominaron más el cine o que Mad Max Fury Road, una película cuya protagonista fue Charlize Theron, arrasó con los premios técnicos, que este fue el año de Alicia Vikander y Brie Larson o que la veterana Charlotte Rampling obtuvo una nominación por la fantástica “45 Years” ¡No! Todo tiene que ser acerca de que la comunidad negra se siente furiosa de que Will Smith no fuera nominado, que Michael B. Jordan tampoco y que Straight Outta Compton solo tuviera una nominación ¡¿Pero como se atreve la Academia a demostrar semejante racismo?!

No importa cuantas veces mentes más calmadas, incluyendo aquellas de leyendas del cine de color como Denzel o el señor Freeman, dijeran que el verdadero problema no reside en los Oscares sino en los productores, directores de casting y ejecutivos de Hollywood, Chris Rock no paró de decir que Hollywood es racista como las fraternidades universitarias de Estados Unidos o mostrando que la retirada Whoopie Goldberg, los comediantes Leslie Jones y Tracy Morgan así como el mismo Rock (cuyo único gran éxito fuera de sus stand ups ha sido prestar su voz a la cebra de Madagascar) serían mejores opciones que cualquier otro actor.

Así de larga y molesta como esta introducción fue el constante recordatorio anoche de que no hubo actores negros nominados.

Como ha ocurrido en recientes años, el mayor problema de los Oscares continúa siendo el único que no tienen cabeza para comprender y es que para cuando este día de oro y glamour llega ¡TODAS LAS SORPRESAS SE HAN QUEMADOS!, mi principal queja siempre ha sido que los Oscares deberían hacerse a principios de Febrero y no a finales y mucho menos en Marzo pues para estas fechas los gremios ya han dado a conocer a sus ganadores y si aplicamos un poco de lógica a las reglas de los Oscares sabremos que la gente de vestuario vota en la categoría de vestuario en los Oscares así como los escritores en la categoría de mejor guión y los actores por los actores. Si los gremios dan a conocer semanas antes sus elecciones en sus propias y ya no tan privadas ceremonias ¿Entonces donde queda la importancia del Oscar? Moviendo la ceremonia al fin de semana después del Superbowl no solo restaura su relevancia sino que generará más interés en aquellos críticos y fanáticos obsesivos de las premiaciones pues “si el Oscar ya dictamino a sus ganadores ¿Acaso los gremios pensarán distinto?” Es una ilusión pero al menos es regresar la credibilidad al premio que conocedores y cinéfilos normales apoyan más.

Para el día de ayer no había mayor sorpresa en que DiCaprio, Larson, Vikander, Mad Max y Spotlight serían los grandes ganadores de la noche pues así ha estado ocurriendo por semanas.

Esto no quita un poco el gusto por ver que finalmente después de décadas en el medio, después de trascender el estatus de “actorcillo rompe-corazones” de Titanic y demostrar que es uno de los más talentosos de nuestra generación, Leonardo DiCaprio y el Oscar se reunieron y como dice la canción “y se sintió tan bien” aunque como predije, los fans reaccionamos con mayor entusiasmo que DiCaprio quien lejos de gritar a los vientos que esto ya se lo merecía, calmado agradeció a todos los que en verdad han aportado algo importante a su carrera como la primera persona que le dio trabajo, Martin Scorsese, amigos y familia, simple pero poderoso además de aprovechar como cada vez en estos meses que le han dado un premio y un micrófono, concienciar por el efecto que el cambio climático está teniendo en nuestro planeta.

Brie Larson fue otra de las “no sorpresas” de la noche pero sin duda ha sido la sorpresa mejor recibida de todo este “camino al Oscar” ya que todos los “expertos” daban por hecho que Cate Blanchett tendría una nueva estatuilla por la tediosa pero bien fotografiada “Carol” y no se dieron cuenta al parecer que una joven actriz había dado la actuación de su vida en la pequeña película independiente “Room” que tristemente tuvo que conformarse con el reconocimiento a Larson únicamente y ninguno para el pequeño gigante que es Jacob Tremblay en una de las actuaciones más comentadas del circuito.

Cada año la Academia decide hacer una terrible jugarreta a un actor y en verdad duele, desde la poco merecida victoria de Sean Penn sobre la incomparable actuación de Mickey Rourke hasta el año pasado donde Eddie Redmayne le quitó el premio a Michael Keaton, ahora bien no digo que Redmayne no se lo merecía pero Keaton tiene toda una carrera de altas y bajas y Birdman es uno de sus mejores papeles mientras que el otro tiene toda una carrera por delante. Este año la jugarreta fue para Sylvester Stallone, un icono del cine de acción que muchos ahora tal vez no sepan que el héroe de acción entró a Hollywood con el pie derecho y un guión llamado “Rocky” bajo el brazo que le dio reconocimiento y Oscares, este año la nominación de la vieja estrella no nos sorprendió tanto pues con Creed regresa demostrando porque nadie más podría ser Rocky Balboa y de pronto darle el galardón al veterano de Broadway Mark Rylance por Bridge Of Spies suena, con el perdón de todos ustedes, como la facción hebrea que controla Hollywood demostrando que mientras “OscarSoWhite” Hollywood definitivamente continúa siendo su reino en Estados Unidos. Rylance da una buena interpretación que vale la pena mencionar en críticas de una de las películas más planas y sin chiste del maestro Spielberg pero nada más mientras que Stallone hizo algo que jamás volveremos a ver.

¿Es impresionante que dos mexicanos hayan logrado ganar el Oscar dos años seguidos? Si lo vemos desde el punto de vista del actual cine mexicano, si, definitivamente si es sorprendente pero Iñárritu y Lubezki están tan apartados del cine mexicano que eso los ha hecho poder experimentar sin sentir que deben pagar la cuota de la repetitiva y absurda temática que infecta al cine de mi país hasta el punto en que lo ha vuelto insoportable. Estos dos, junto a Cuarón y Del Toro encontraron la metafórica “tienda de chocolates” y han sabido jugar con ella al punto de crear algunas de las películas más memorables de las últimas dos décadas. The Revenant es una película que probablemente habría sido más fácil de digerir editando media hora de este largo y visceral viaje pero lo que hace a esta cinta una poesía en movimiento es el ojo de Lubezki quien no solo buscó fotografiar la historia sino que experimentó con luz natural para lograr sumergirnos más a un paisaje bello y aterrador; y la dirección de Iñárritu quien de nuevo busca la forma de sacar el mayor jugo de una historia humana que en manos menos expertas habría sido dolorosamente simple. Estos dos han hecho historia pues ni los grandes directores que aun viven han ganado dos veces seguidas y mucho menos tres veces un director de fotografía.

Los grandes perdedores de la noche simplemente muestran las verdaderas fallas de la Academia este año alejadas de la controversia: Carol, The Martian, Steve Jobs. Tres cintas de las cuales solo The Martian merecía tener las nominaciones que tuvo y otras que le fueron negadas mientras que grandes películas como Mr. Holmes, Sicario, The Hateful Eight y The Lady in the Van simplemente tuvieron que formar parte de la memoria de quienes en verdad amamos el cine o conformarse con un puñado de nominaciones de relleno para dar prioridad a que malas películas como The Big Short tuvieran un desmerecido premio.

Tenemos que hablar de la gran ganadora de la noche, la pequeña película que nadie quería hasta que vieron el primer trailer y nos dejó con la boca abierta: Mad Max Fury Road, George Miller tuvo el mejor regreso de todos con una secuela?Remake?Reboot? que nos engañó de la mejor manera para que termináramos amando a la verdadera protagonista Furiosa. Una proeza técnica que, a diferencia de cierto remake de A New Hope que juró regresar a los efectos prácticos pero en realidad es una explosión de computadoras como siempre, combina perfectamente la belleza salvaje de los efectos prácticos y los hechos por computadora con una naturalidad imperceptible que merecía ser premiada, una historia simple que no requería de más para formar un propio mundo con personajes ricos en pasado y escenas de acción que dejaron babeando a todos. Siempre hay dos grandes ganadores en los Oscares, el técnico y el artístico, Mad Max fue el primero.

Ahora si, hablemos de Spotlight, una fantástica película de periodismo que pone en la luz uno de los más grandes problemas de nuestra sociedad y las imperfectas instituciones que predican las enseñanzas de un supuesto ser perfecto, ¿Es mejor que The Revenant? Son completamente diferentes, The Revenant es arte hecho cine mientras que Spotlight es una de las razones por las que el cine también es una poderosa arma de nuestra sociedad, Spotlight es protesta y muchas veces no entendemos que a la Academia le encanta este tipo de cine, sé que muchas veces se va por el arte pero cuando se va por la protesta rara vez se equivoca (excepto con The Hurt Locker, ahí si se equivocó muy pero muy fuerte), el ejemplo más cercano que puedo dar de como no se equivoca es Crash vs Brokeback Mountain y me sorprende que en un año donde la crítica al racismo es tan fuerte, muchas páginas sigan poniendo a Crash como uno de los grandes errores de la Academia en memoria reciente.

Crash nos muestra una protesta sutil del racismo que se vive en una ciudad tan liberal como Los Ángeles y comparada con la artística obra de amor homosexual que fue Brokeback Mountain pues si resulta una película muy simple, pero el tema de Crash es mil veces más importante que la fantasía visual de Ang Lee sobre lo que es el amor entre dos hombres y la Academia lo notó, en ese año era demasiado importante que Crash ganara y bien que mal el tema si ha ayudado un poco a disminuir el racismo en esa ciudad, aunque sea solo un poco. Esperemos que Spotlight haga lo mismo por las víctimas de abuso sexual de ciertos miembros de la iglesia católica. La Academia nos demostró este año que no siempre es el arte quien debe ganar, el mensaje pesa más y entre Spotlight y The Revenant siempre me inclinaré más hacia Spotlight.

Así termina un año….raro…donde películas buenas quedaron fuera para dar apoyo a algunas mediocres y las que eran buenas y si quedaron dentro se vieron opacadas por el canto racista de un grupo que ha luchado contra el racismo en Hollywood. Como siempre gano quien tenía que ganar en ciertas categorías y en otras, bueno…nunca hemos tenido una ceremonia perfecta y no deseamos tenerla o si no ¿de que hablaríamos?

I’m Out!!!!!!

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