Retro: La Reina (The Queen)

Sinopsis: La vida de la familia real se ve perturbada por la presión popular ante la muerte de Lady Diana.

Opinión: Hace 15 años que no veía esta película que le otorgó el Oscar a Helen Mirren por una de las mejores actuaciones de los últimos 20 años. Pero debo admitir que la forma de ver y entender esta película ha cambiado en este tiempo.

En aquel entonces, con el fallecimiento de Diana relativamente cercano, esta película se sentía como una disculpa a la realeza. Mea culpa, ahora he leído muchísimo más sobre «ambos bandos» y entiendo completamente que esta cinta muestra la horrible presión que el populismo ejerció ante el tradicionalismo y como, curiosamente, el segundo está más dispuesto a evolucionar que el primero.

Elizabeth II se ve ante el problema de caer en el gran show mediático del fallecimiento de una mujer que, para los más estudiados, dedicó su miserable vida a dar al público la fantasía de una princesa contra el estoico establecimiento monarquico. ¿Fue Diana una víctima? Siempre he dicho que sí, la vida de la familia real es una de tradiciones y personas educadas a seguir protocolos muy estrictos sin importar que suceda y si a eso le sumas un marido que te estaba engañando desde el momento que te casaste con él, pues no podemos decir que Diana la pasó muy bien.

Pero también está el lado de Diana que sus defensores se niegan a aceptar. Aquel que supo manipular a la prensa hambrienta de chisme de la familia más popular y cerrada del mundo. Mientras Carlos era un absurdo niño mimado que no quería tener contacto con la gente ni la prensa, Diana no veía problema en hacer exactamente lo contrario para ser ella la protagonista de la historia.

Bien lo dicen en esta película «ya no era parte de la familia pero quería seguir viviendo como tal sin las responsabilidades».

Pero todo eso es solo el fondo de esta historia con el recién elegido Tony Blair, uno de los Primer Ministros más famosos de Inglaterra quien, como buen izquierdista, dejó al país peor que como lo encontró. Pero en su momento fue adorado por sus ideales y su juventud y ese es el punto de esta historia, el populo ejerciendo presión en el gobierno para berrear por «la Princesa del pueblo» ¿porqué? Porque la seguían en todos los tabloides, creían que las cochinadas que esos periódicos escribían sobre Diana los acercaba a ella, la sentían suya y claro que los noticieros y periódicos buscaron «vender tinta» esa semana.

Helen Mirren muestra a una mujer atorada entre ser una abuela dedicada al sufrimiento de sus nietos por haber perdido a su madre y mantener sus tradiciones al pie de la letra, mostrar esa actitud británica de seguir adelante sin darse a dramas pero por alguna razón un sector del pueblo quería verla llorando en televisión y hablando de lo buena que era Diana, cuando la realidad era que no le caía bien ¿en verdad esperas que una madre se ponga en contra de su hijo en un divorcio? No importa si el hijo tuvo la culpa, jamás verás a ninguna madre en el mundo ponerse del lado de la nuera.

Stephen Frears logra capturar esa batalla de las dos culturas del país y lo deja claro cuando por fin la reina decide doblegarse ante la presión y salir a ver los arreglos florares y saludar a la gente que llevaba días parada afuera del palacio llorando y esperando…algo, como esos que deciden hacer una manifestación contra el gobierno deteniendo el tráfico de la ciudad en vez de irse a parar a donde está el presidente. Frears muestra a muchas mujeres jóvenes solo viendo a la reina saludarlos pero inmediatamente muestra a mujeres mayores haciendo reverencia como se les ha educado, como diciendo que los jóvenes no entienden el trabajo de esta mujer y creen ese cuento de que ella la mató mientras que las mujeres con más edad y experiencia le tienen respeto porque saben que su vida no debe ser nada fácil.

Michael Sheen hace tremendo trabajo como Tony Blair, quien comienza su trabajo con esperanza y la bandera de radicalizar el sistema pero más pronto de lo que se imagina ve que populismo no significa hacer lo que tiene que hacerse para salir adelante y finalmente él también cae en que más que obligar a la familia real a «ser más humanos y darse al show» debe ayudarlos a ser más flexibles para evitar una revolución idiota.

Esto, que absolutamente si ocurrió, es solo una prueba de la calidad de persona que era Elizabeth II, tratando de maniobrar un barco en el que ella no tiene control del timón, se está hundiendo constantemente y la tripulación siempre le está haciendo más hoyos.

Y vamos, si la misma reina felicitó a Helen Mirren por su actuación, no cabe la menor duda de que Mirren lo hizo como ninguna otra en la historia.

10/10

I’m Out and God Save The Queen

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