Los Soprano: el día que cambió la televisión para siempre

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Fue un 10 de enero de 1999 cuando un hombre nos daba un recorrido por New Jersey al ritmo de «Woke Up this Morning» que concluía con él llegando a su hogar. Ese sería el comienzo de algo que cambiaría la manera de hacer televisión para siempre.

Cierto, HBO había comenzado con el drama de OZ unos años atrás (donde también participó Edie Falco) pero sería con Los Soprano que el canal de paga tendría a todo el mundo pendiente de las acciones de cada personaje para poder discutirlas al día siguiente en el trabajo o escuela. David Chase había creado uno de los dramas más llamativos y «morbosos» de toda la historia pues Tony Soprano no era un héroe pero muchos simpatizaban con él y hasta se identificaban con algunos de sus problemas.

La idea de un mafioso que decide atender a terapia en secrero para ventilar sus frustraciones laborales y familiares, nació como un guión para una película que ningún estudio deseaba hacer por lo que Chase decidió trabajar más en el guión para presentarlo como proyecto en HBO, quienes estaban hambrientos por nuevo contenido que los diferenciara de otras cadenas.

Por seis temporadas, no hubo otra serie que siquiera le llegara a los talones y a diferencia de otras, Los Soprano jamás bajó su calidad como para decir «bueno, esta temporada no fue tan buena» porque si llegabas a aburrirte con Tony, había historias de Carmela, Paulie, Christopher o hasta la Doctora Melfi; Chase y su grupo de escritores sabían exactamente como hacer que todos los personajes tuvieran sus arcos en cada temporada y que pareciera que el problema central invariablemente afectaba a cada uno.

Lo mejor era que a pesar de ser una historia moderna de la mafia, no caía en clichés y sus conflictos eran bastante humanos y hasta cotidianos pero siempre con esa «espada de Dámocles» colgando arriba pues cualquiera podía morir ¡y vaya que la serie era violenta!

Se volvió tan importante que todos los actores tienen historias de encuentros con verdaderos mafiosos que los felicitaban por la serie o les daban consejos. James Gandolfini siempre recordaba que durante la primera temporada un líder de la mafia de Nueva York lo encontró en un restaurante y pagó por la comida de su familia porque era fan pero le dijo que «un Don jamás usa shorts» esto debido a que en el primer capítulo vemos a Tony usándolos durante una fiesta ¡pero desde entonces jamás volvimos a ver al personaje usarlos frente a sus amigos!

La serie se volvió referente para muchas otras series futuras y rompió barreras televisivas tocando temas como aborto, violencia familiar, racismo durante la época de los ataques a las Torres Gemelas y hasta homosexualidad entre una comunidad tan cerrada como la italiana.

Por supuesto el final es algo de lo que siempre vamos a hablar pues aunque se cierran todos los conflictos después de la guerra entre Jersey y Nueva York, la famosa escena del restaurante sigue dividiendo a los espectadores por su abrupto final. Por supuesto que todos queríamos saber si Tony logra vivir en paz o si recibe su merecido y la «no respuesta» frustró a más de uno que no logró comprender que había querido decir el creador, pero desde entonces Chase ha explicado cien veces que no se trata de un final abierto y Tony si recibe su merecido pero prefirió dejar que la audiencia imaginara que o quien lo haría porque esa es la forma en que Tony viviría, jamás sabiendo quien lo iba a matar ni cuando.

I’m Out!!!!

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