The Crown (temporada 4): La caída de la casa de naipes

Resulta impresionante y hasta inspirador, estar en la cuarta temporada de una serie que fácilmente pudo caer en el inicio de la segunda y ver como la única competencia seria que tiene es ella misma.

La tercera temporada fue un reto y un absoluto éxito que pensé sería difícil superar debido a que la siguiente tocaría temas que muchos vivímos y de la que existen un sin fin de opiniones, rumores, etc.

Lo que han logrado con esta cuarta temporada es milagroso, un duelo entre tres mujeres teniendo que meterse en la piel de tres de las más importantes y famosas damas de Inglaterra y no hacer una parodia.

Olivia Colman continúa sorprendiendo por su capacidad de maniobrar en la tormentosa marea que es la vida de la Reina Isabel II, donde a veces es digna de admiración, otras de odio y muchas en donde no puedes más que admirar la forma en que enfrenta decisiones y realidades que cualquier otro fallaría.

Pero Colman no es quien se lleva la corona esta temporada, ese honor se disputa entre Gillian Anderson y Emma Corrin, quienes interpretan a Margaret Thatcher y Lady Diana respectivamente.

Lo que Anderson ha logrado aquí es admirable pues abandona por completo toda su personalidad, esa que ha dejado al descubierto en sus redes sociales y que sus compañeros atestiguan como radiante, para dar vida a una personalidad tan pesada como lo fue Thatcher. Un ser duro, un modelo de lo que el esfuerzo constante puede hacer en un ser humano y que no siempre resulta en algo bueno. Una mujer que no se deja pisar por nadie, que no comparte la elegancia del estilo inglés de enfrentar las cosas y que no va a suavizar ningún golpe. Si Anderson no resulta el ÚNICO nombre en voca de todos los votantes durante los Emmys y Golden Globes, entonces será necesario cambiar de votantes porque habrán perdido la cabeza.

En uno de los capítulos más desgarradores que he visto, no solo en esta serie pero en general, Emma Corrin te destruye como Lady Diana, una joven de buen corazón pero ingenua a la realidad de involucrarse con la familia real. Le pasaría a toda persona menor de 20 años al ver a un príncipe y las elegantes cenas y demás, te hacen soñar. Pero la realidad de “La Corporación” es mucho más aburrida y pesada.

De inmediato vemos como aun agradando a toda la familia, Diana nunca consiguió el corazón de Carlos y se volvió una pesadilla vivir casada con un hombre que desde el principio amaba a otra mujer tanto como se amaba a él mismo.
Aunque se toma algunas libertades (no tantas comparada con las otras temporadas), el tema central es también lo que la monarquía significa para quienes están dentro así como para el pueblo. Isabel se enfrenta a la dura verdad detrás de sus cuatro hijos: ninguno está hecho para tomar la corona después de ella, un interesante episodio donde la reina se analiza como madre de cuatro adultos perdidos dentro de ellos mismos y, con la disputa contra Argentina de trasfondo la serie nos ofrece la metáfora de un viejo pero poderoso buque de guerra que a pesar de los años sale a cumplir su deber ppr la nación, lo mismo que la reina quien en estos días celebra 70 años en el poder.

El pulso de Inglaterra en la Era de Margaret Thatcher es explorado a fondo aquí, como una figura que hizo más mal que bien, quitando al pueblo beneficios ganados por años con tal de moldearlos en seres que aprenden a rascarse con sus propias uñas y a aceptar que su situación económica es culpa de ellos y no del gobierno. Los encontronazos que Anderson y Colman tienen como Margaret y Elizabeth son de lo mejor que verán este año.

Pero la espina dorsal de la serie es la monstruosa relación entre Carlos, Diana y Camila. Si en las temporadas pasadas sintieron compasión por el príncipe, prepárense para verlo transformado en el ser más despreciable del mundo.

The Crown sigue siendo la joya más brillante entre las series de Netflix y por mucho la más interesante de todo lo que ha salido este año. Con esta nos despedimos de otro grandioso grupo de actores que dejaron su huella y nos preparamos para el arribo de la monarquía durante los 90s, Diana divorciada y la masacre mediática que sufrieron en esta década.

10/10

I’m Out!!!!!

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