Alguien Tiene Que Morir (Temporada 1): Buenas intenciones que debieron ser película.

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Manolo Caro nos trae su primera serie dramática tras el éxito que tuvo con La Casa de las Flores, en esta ocasión decide contarnos una historia de represión en una España retrograda que castiga a aquellos que piensan o siente diferente. Un joven y su amigo regresan, después de vivir varios años en México, a su familia solo para encontrar que su vida esta básicamente arreglada; en una lucha constante por salirse del sistema. Estos dos muchachos tendrán que enfrentar las ideas y rumores de una sociedad con miedo al cambio; donde el peor enemigo son aquellos que cargan la misma sangre que tú.

Alguien Tiene que Morir toca la homosexualidad en una época donde aun era considerada no solo una enfermedad, sino un crimen y donde los chismes pueden ser mas fuerte que la palabra de uno, la idea es buena y ver como poco a poco la verdad detrás de los sentimientos de Gabino se va convirtiendo en un problema es algo duro. Sin Embargo; siendo esta la parte central de la serie carece de presencia, se saben los rumores pero fuera de un beso en el primer episodio nunca vemos al personaje principal realmente lidiar con este problema. Durante tres largos episodios vemos a la familia ir de un lado al otro luchando con la presencia de un mexicano que les vino a poner su mundo de cabeza.  

Hay un detalle que se siente exagerado y hasta cierto punto ofensivo, el odio y racismo contra la cultura mexicana es expresado en más de una ocasión de manera hiriente y en lugar de sentirse como parte de la trama parece solo estar ahí como una excusa para volver aun más despreciables a los personajes. Otro error que comete Manolo es haber hecho esto una serie cuando la historia no da para las tres horas que nos hace pasar frente al televisor, esto hubiera funcionado mejor como una película. El director trata de extender tanto la historia para cumplir con tres capítulos que rellena partes de esta con aspectos secundarios que en verdad no aportan nada, la vida de la sirvienta no nos interesa, la fábrica de zapatos junto con la relación entre los padres de ambas familia no ayuda en absolutamente nada y finalmente esta Cayetana que pudo ser cualquier hija de vecina, salir solamente dos veces y su participación hubiera sido mayor.

Si bien el tema es interesante, el cierre es bastante pobre. La villana aquí no aparece hasta el momento final, y no es que no la veamos, es su presencia la que debería tener el doble de peso, este personaje podría no haber aparecido por tres capítulos y no sentirías la diferencia, es más importante el papel del padre que de la abuela y eso causa que el desenlace no golpee a la audiencia de la manera que busca.

Con un cierre poético pero sin fuerza es como Alguien tiene que morir es una serie interesante pero que no pasa de tres horas de relleno en un domingo donde no se tenga nada que ver con un tema que daba para mucho más de lo que entregaron.

8.5/10

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