Mudbound: La justicia tarda pero llega para aquellos que esperan

original

Esta es una canción que ya hemos escuchado tantas veces, igual que la fascinación del séptimo arte con el Holocausto y la Segunda Guerra Mundial, el racismo en Norte América es algo que parece no querer desaparecer de ese país y con la situación política actual, Mudbound es repetitiva pero demasiado importante para recordarnos que la división racial no tiene sentido.

Dee Rees vuelve con esa mano pesada que la ha caracterizado en sus otras dos películas, Bessie y Pariah, para contar esta adaptación de la novela de Hillary Jordan que toma prestado mucho de “A Tale of Two Cities” de Dickens para ver la vida de una familia blanca y una negra donde muestra la gigantesca disparidad que la sociedad retrógrada de Mississipi.

Cuando dos hijos, Ronsell y Jamie, parten para el campo de batalla en Francia, ambos regresan a su pueblo natal pero encuentran que todo el heroísmo desplegado no cambió absolutamente nada, Ronsell experimentó la vida sin ser considerado un ser inferior y ahora vuelve a ser tratado como tal mientras que Jamie perdió todo el glamour y elocuencia traumado por lo que vivió en la guerra.

Rees toma conceptos bien estudiados y nos muestra dos versiones de lo que pareciera una misma vida y como las pequeñas diferencias parecen océanos entre ellas, exprimiendo cada gota de talento de sus actores, que siendo honesto es el mayor logro de esta cinta pues la mayoría en el lado “blanco” han demostrado no tener las mejores carreras, ya cuando puedes sacar una tremenda actuación de Garrett Hedlund (Tron Legacy) puedes considerar tu película un triunfo.

Y así sucede, pues esta es la primera película del año donde se puede decir que hay grandes actuaciones para escoger desde el propio Hedlund y Carey Mulligan hasta Mary J. Blige pero en mi opinión son Jason Mitchell y Rob Morgan quienes merecen ser reconocidos por lograr que la historia de padre campesino e hijo militar sea lo que levanta esta película en un lento, muy lento segundo acto. 

Ahí yace el principal problema, dejemos atrás el que sea una historia similar a otras, es la lentitud con la que Rees expone ciertos momentos, lo que hunde esta historia a pesar de ser la primera que me atrevo a decir, es merecedora de tomar su lugar en varias categorías de las futuras premiaciones. 

Mudbound es sin duda un gran recordatorio de porque no debemos quitar el dedo del gran problema racista en Estados Unidos y como debemos tratar de evitar que esa estúpida ideología se propague como un virus por el resto del mundo.

9.5/10

I’m Out!!!!!!

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