The Killing of a Sacred Deer: cuando tienes poco que decir pero a fuerzas quieres decirlo


¿Recuerdan The Lobster? Una película un poco lenta pero con un gran guión donde se exploraba la torcida visión de la sociedad y la presión de vivir en pareja para caber en un molde. Enorme película que nos hizo esperar el siguiente trabajo de su director, Yorgos Lanthimos, con grandes expectativas a pesar de ser uno con varios proyectos fallidos bajo el brazo.

Pues su nueva película “The Killing of a Sacred Deer” ES UNA SOBERANA PORQUERÍA. 

Me encantan las películas que te hacen pensar y meditar sobre lo que quiso decir el director pero existe una línea entre eso y simplemente escudarse en eso como una farsa ocultando que en realidad no sabes lo que quieres proyectar con una historia.

La trama gira alrededor de un cirujano (Colin Farrell) y su familia recibiendo a un extraño joven llamado Martin quien parece obsesionado con ellos y su dinámica. Poco a poco y en verdad me refiero a que nos lo dan a cuenta-gotas, nos enteramos que el cirujano no pudo salvar al padre de Martin y comienza a volverse en un stalker para la familia…hasta ahí vamos bien. Pero todo se cae en un río interminable de mierda cuando el hijo menor de la familia deja de sentir las piernas y nos enteramos que Martin, este cero a la izquierda con cara de millenial tratando de resolver una ecuación, es responsable de esto ¿Cómo? A travez de mágia, vudú o un sincero “chinga tu madre si me preguntas” de parte del director porque JAMÁS SE EXPLICA.

Después de poco más de una hora de una historia, Yorgos parece quedarse sin trama y volver a todos sus personajes en una absurda metáfora sobre como sufrir la lenta muerte de un ser querido por una enfermedad…o la venganza estílo bíblico de algo que no entendemos o tal vez quiere gritar para que escuchemos sus retorcidas adicciones.

Es bien sabido que todo escritor pone un poco de su vida en todo lo que escribe, las páginas se vuelven un espejo y por eso no temo en decir que creo que el director es un ser bastante perturbado y obsesionado con la sexualidad que parece no entender pues considera normal que el padre comente constantemente a propios y extraños que su hija ya tuvo su primer periodo menstrual o considera que un “fuerte ejemplo” para su pequeño hijo es revelar que cuando el padre era niño masturbó a su padre una noche…nada más para ver que pasába…¿A qué vienen todas estas escenas? ¿reflejan algo sobre los personajes además de que debemos mantenernos alejados de ellos? Nada…no aportan un carajo a personajes que para estas alturas ya perdieron todo el interés del espectador.

Es doloroso ver que en un solo año Colin Farrell y Nicole Kidman participan juntos en dos proyectos que destruyen la carrera de cualquier persona, lo cual me da risa al recordar que Kidman hace unos meses se paró valientemente en los premios EMMY diciendo que no hay buenos papeles para mujeres en el cine. Nicole, es que si tu selección está entre ser la directora de una escuela para señoritas que cae en las garras de la pasión durante la Guerra Civíl y una esposa muerta por dentro con la habilidad de expresarse de una tabla..pues hija…que te digo…tal vez la que no está buscando bien eres tú.

No faltará el hipster poser que quiera relamerse su bigote tratando de justificar este bodrio dando vueltas a una retórica inexistente o aventando insultos, pero la verdad es que resulta imposible defender algo tan mal hecho incluso a nivel de cine de arte.

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I’m Out!!!!!!

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