Premios Oscar 2017: Despiertan de golpe a los “tontos que sueñan”

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Creo que esta es la primera ocasión en la que los Oscar se volvieron una película de la que todos están hablando. Una ceremonia larga, poco más de cuatro horas de duración, pero que iba bien con Jimmy Kimmel al volante…

Hasta el momento de entregar el premio a Mejor Película.

La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas siempre tiene que causar controversia desde las nominaciones para su codiciado galardón y haber ignorado a Martin Scorsese y Amy Adams les costó muy caro ¿Cómo excluyes a la única actriz que logró dos de las mejores actuaciones en dos de las mejores películas del año?

Pero entre una cosa u otra, anoche por fin llegó el momento de poner punto final a la carrera y la Academia respondió como siempre lo ha hecho: jamás entregándose a modas o gustos populares, tal vez no son las películas más amadas, pero estos premios no son los People’s Choice.

A pesar de que llevo viendo/disfrutando/estudiando/analizando estos premios desde 1995, anoche aprendí que los gremios especializados valen un soberano cacahuate a la hora de que el “Papá de todos los premios” es entregado. Por semanas escuchamos que La La Land dominaba cada ceremonia y en más de una ocasión me quedé pensando si el escapismo de esta cinta era la forma en que los gremios estaban sobrellevando el primer mes de la “Era Trump”. La La Land no refleja NADA de Los Ángeles, ni de la vida de una actriz y mucho menos la realidad de un romance, pero el baile, color y el pobre intento de sus estelares por cantar la hacían llamativa a varios que buscan algo “pachoncito” para perderse por dos horas.

Y como era de esperarse los premios Oscar no iban a doblar la rodilla ante eso, no después de como les fue con “The Artist”. Esta nueva época de dichos premios prefiere enfocar su premio mayor a películas que reflejen la problemática actual de Estados Unidos o que sea algo que enaltezca el cine sin importar lo populares o memorables que sean estas cintas.

La repartición de premios estuvo bien en mi opinión, excepto ese tropiezo con Suicide Squad; La La Land no obtuvo ni la mitad de los premios a los que estuvo nominada pero si puede agradecer que Damien Chazelle es ahora el ganador más joven en la categoría de Mejor Director mientras que el premio de Emma Stone es un craso error que en pocos años será visto con malos ojos como ahora se ve a Jennifer Lawrence y su nada merecido Oscar.

Arrival, técnicamente superior, por lo menos no se quedó con las manos vacías como Hidden Figures, Lion y Hell or Highwater y creo que de cierta forma hay que agradecer eso. Aplaudo que Hacksaw Ridge se alzara con dos victorias demostrando que aquí no interesa la vida personal del realizador sino su trabajo y el de Mel Gibson fue excepcional.

Manchester By The Sea merecía más amor en mi opinión, pero me gusta que Kenneth Lonergan y Casey Affleck fueron reconocidos y por supuesto que me emocioné cuando por fin se hizo justicia y Viola Davis recibió su más que merecido premio por esa magna actuación en Fences.

Moonlight, esta cinta es algo aparte pues mientras que este año más de la mitad de las nominadas merecía ganar como Mejor Película, ninguna es tan relevante como esta creada por Barry Jenkins. No es tan entretenida visualmente pero el tema jamás ha sido tan importante. Aquí sin duda habrá una buena discusión con conocedores del cine tal y como la que aun se da entre aquellos que preferían que Brokeback Mountain ganara y no Crash.

Curioso la comparación de ambos casos pues en aquel año Brokeback Mountain era la amada y favorita de miles, ganando todo hasta que el legendario Jack Nicholson apareció en el escenario de los Oscar de ese año y anunció que la ganadora como Mejor Película era Crash. Nunca olvidaré los gritos de sorpresa de todos los presentes que no podían comprender como esta cinta se llevaba la noche.

Ahora también tuvimos a dos leyendas en el escenario, donde todos esperaban que dijeran el nombre que suponíamos dirían y aunque se convirtió en el peor momento de la historia de estos premios (NADA de esto es culpa de dichas leyendas, por cierto), vuelve a ganar una película cuya temática resuena más que ver a un par de “tontos que sueñan” bailar en el aire y al final del día, eso es más importante.

Es muy triste saber que este escándalo manchará una ceremonia buena para siempre, y me encantaría que Jimmy Kimmel repitiera labores de maestro de ceremonias pues a diferencia de Neil Patrick Harris o Chris Rock, lo hizo bastante bien. Pero pues ahí queda esto para aquellos que soñaban con que la Academia reconociera que una película de ciencia ficción fue lo mejor del año; aquellos cuyo amor por una buena película bélica les hizo creer que podía marcar el retorno con bombo y platillo de uno de los mejores actores/directores de la actualidad; aquellos románticos soñadores y el resto que no encaja en ningún molde, no me cabe la menor duda de que esta será una noche que no olvidaremos por un buen rato.

I’m Out!!!!!

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