Mr. Monkey ama a su vecino, siempre y cuando este sea Sn. Vincent

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Bill Murray es uno de esos actores de una sola nota, una gran nota pero solo una al fin de cuentas, por lo que su carrera no es algo que me impresione constantemente, no fui fan de Los Cazafantasmas (si, soy un pecador hijo de los 80’s) pero a pesar de eso parece que cada 10 años el señor Murray hace un proyecto que amo con locura ya sea Groundhog Day (Hechizo del Tiempo) en los 90’s, Lost In Translation en los 00’s y ahora Sn. Vincent.

La historia le queda como anillo al dedo, un hombre malhumorado que gusta de su privacidad pero que tiene un corazón de oro en el interior, muy pero muy en el interior. Vincent es la persona con la que jamás dejarías a tu hijo a menos que fuera por causas de fuerza mayor como sucede aquí cuando se ve involucrado con un pequeño llamado Oliver quien desesperadamente necesita una figura paterna. Murray no tiene que actuar demasiado para conseguir verse como el anti-héroe en los ojos de la audiencia aunque con una pizca de carisma.

La cinta escrita y dirigida por Theodore Melfi es una lección de vida sobre como se nos ha dicho que debe actuar la gente buena y como la vida no es en blanco y negro solamente, con personajes defectuosos pero bastante humanos y con los que llegamos a relacionarnos. Melfi maneja un estilo oscuro y desvergonzado del mundo que es más fácil de aceptar que en todas las otras películas que he visto este año y eso ya es decir mucho.

Como mencioné, este es el Bill Murray que vale la pena con todo y su método de “flojera actoral” lo que lo coloca entre las mejores actuaciones no solo del año sino de toda su carrera pero no puedo dejar de aplaudir la participación del joven Jaeden Lieberher, que a su corta edad bien puedo asegurar es de los grandes actores juveniles en mucho tiempo. Tengo un problema con Melissa McCarthy pues me cuesta mucho trabajo no verla como algo más que la comediante vulgar de películas como Bridesmaids o Tammy por lo que aquí fue el personaje con el que más tardé en relacionarme pero es innegable el gran papel, aunque corto, que hace como una madre recién divorciada; Cosa contraria es la aparición de Naomi Watts, una de las mujeres más bellas y menospreciadas en Hollywood que aquí es totalmente irreconocible como una prostituta rusa embarazada.

Sn. Vincent no es la típica película que uno vería en estas fechas pero definitivamente es una que HAY que ver y sería un pecado cinematográfico perdérsela pues es oficialmente una de las mejores historias del año.

10/10

I’m Out!!!!!

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